beneficios del colecho

Beneficios del Colecho

Beneficios del Colecho, es decir, dormir con el bebé, es una práctica controvertida. Mientras que algunos lo ven como una oportunidad para establecer un vínculo con el niño, para mantener cierta cercanía desde el nacimiento o para satisfacer la necesidad del niño de estar cerca de sus padres, otros consideran que el colecho no es seguro y debe evitarse a toda costa.

Y para algunos, es una cuestión de principios, una creencia social que lleva a los padres a pensar que el colecho «daría malos hábitos» al niño.

Entonces, ¿cómo se puede practicar el colecho sin correr el menor riesgo? ¿Hay reglas que seguir? Hagamos un balance de la situación para que mamá, papá y el bebé puedan pasar las noches juntos lo más tranquilamente posible 🙂

¿Qué es el colecho?

Colecho es la adaptación del término inglés «co-sleeping», que significa literalmente «dormir juntos». En la práctica, el colecho puede adoptar varias formas: los niños pueden dormir directamente en la cama de los padres, o en una cuna a la misma altura que la cama de los padres, o en una cuna separada, pero en la misma habitación.

¿Es mejor dejar a los bebés en su habitación para que se acostumbren a estar solos o mantenerlos juntos en la misma habitación, o incluso en la misma cama?

Las opiniones difieren, y los pros y los contras de ambas opciones varían según la opinión personal de cada padre.

Después del parto, muchas madres quieren tener a su bebé cerca de ellas. Les tranquiliza saber que su bebé está a la vista o al alcance de la mano y escuchar su respiración. El colecho fomenta la cercanía y el vínculo materno-infantil.

Los padres pueden responder más fácilmente a las necesidades del bebé y ofrecerle un entorno seguro, ¡el bebé está en confianza, cerca de sus padres!

¿Hay beneficios del colecho?

Los estudios neurocientíficos han demostrado los beneficios de la cercanía de los padres para el desarrollo del cerebro de los recién nacidos.

Muchos padres también consideran que les facilita la vida: cada vez que el niño se despierta (¡y pueden ser frecuentes, sobre todo en los primeros meses!), no es necesario levantarse y recorrer la casa para calmar los llantos del bebé.

Las madres que dan el pecho no lo negarán: el codo es muy práctico para dar el pecho al bebé por la noche (casi) sin moverse, ya que está a tu lado, a tu altura. Al final, las noches son menos fragmentadas, se duerme mejor y los jóvenes padres se despiertan sintiéndose mejor.

En el lado de los «contras», varias voces se han alzado para denunciar los peligros asociados al codo cuando el bebé duerme en la cama de sus padres.

El principal riesgo es la seguridad: compartir la cama aumenta el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante. Sin embargo, los estudios neurocientíficos demuestran que, cuando se practica con seguridad, el colecho reduce el riesgo de muerte súbita.

Quienes son reacios a esta práctica se preocupan por el riesgo de que el niño se encuentre bloqueado o asfixiado por el peso de sus padres, que se mueven de forma natural mientras duermen. La respiración del niño también puede verse obstaculizada por la almohada, el edredón o la manta, todos ellos prohibidos en las cunas de bebé.

El niño, sobre todo si empieza a moverse, puede caerse o quedar atrapado entre el colchón y la pared. Así que ten cuidado.

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Los estudios también demuestran que el sueño de los padres se ve perturbado por la presencia del bebé en la cama de los padres. Miedo a aplastarlo, dormir a medias para vigilarlo, no siempre dormimos completamente relajados con un pequeño con nosotros.

Por último, la presencia del bebé en la cama puede ser sentida como un poco invasiva por uno u otro de los miembros de la pareja: ¡no es fácil encontrar momentos de intimidad con este pequeño ser que interfiere entre vosotros!

Para que ambos padres se sientan cómodos con su decisión, es importante tratar el tema del posible colecho desde el momento del embarazo. Dormir con un bebé no significa necesariamente el fin de la intimidad de la pareja, y el hecho de que el bebé duerma cerca de sus padres no significa que más adelante no pueda dormir en su propia habitación. Todo es cuestión de educación.

¿Cómo puedo practicar el colecho con seguridad?

Hoy en día es posible disfrutar de una mayor proximidad con tu bebé de forma segura para evitar dormir con él en la cama de los padres, lo que puede ser peligroso, gracias a un artículo de puericultura muy práctico: ¡la cama de codo!

Se trata de una cama o cuna que puede ajustarse a la altura de la cama de los padres, con una barandilla lateral extraíble (o inexistente). De este modo, no hay separación entre tu cama y la de tu hijo, y cada uno mantiene su propio espacio con total seguridad.

Existen diferentes modelos de cunas de colecho: con ruedas, con sistema de balanceo, de madera, de metal, regulables en altura, con un lateral desmontable o no… Si viajas a menudo, puedes optar por un modelo nómada.

El precio de una cuna puede oscilar entre 100 euros (para un modelo básico) y 300 euros, más el precio del colchón y la sábana bajera. El precio de una cuna de colecho puede ser bastante elevado. Para una inversión a largo plazo, piensa en la cuna cododo evolutiva que puede transformarse en una cama de bebé clásica o en una trona cuando el niño crezca.

La elección depende de la distribución de tu casa, de tu estilo de vida y de tu presupuesto, y este artículo también puede ser una buena idea para regalar a tu bebé.

Por lo general, se puede utilizar una cama compartida convencional hasta la edad de 6 meses. Después de los primeros meses, el niño empieza a moverse mientras duerme y puede quedar rápidamente apretado en la cuna de colecho.

Entonces tendrás que buscar otra solución, ¿por qué no hacer que el niño duerma en una cuna tradicional, situada en tu habitación… o en la suya propia? Depende de vosotros, los padres, encontrar lo que os conviene a vosotros y a vuestro bebé, no hay límite de tiempo para el colecho, ¡cada persona es única!

¿Cómo se pasa del colecho a la cuna?

Los detractores del colecho te dirán que es complicado romper el hábito y que luego el bebé duerma en su habitación. ¿El temido escenario? Solo en su cama, el bebé grita hasta que vienes a buscarlo… La clave es proceder a una transición suave: primero, cierra la barrera de la cuna de colecho (si la tienes) para limitar los espacios: cada uno a lo suyo.

Si el bebé ha estado durmiendo hasta ahora en la cama de sus padres, colócalo en una cuna justo al lado de la tuya; un colchón a los pies de la cama también puede servir. Entonces, mueve la cuna del bebé a un rincón de tu habitación. Acostar al bebé poco a poco en su habitación, por ejemplo a la hora de la siesta.

Cuando todos los pasos se han completado con éxito sin llorar, el bebé está listo para dormir en su propia cama, ¡incluso por la noche! Para preparar y acompañar al niño, es posible, e incluso recomendable, crear un ritual para ir a la cama.

Es preferible evitar poner al niño a dormir en la cama de los padres y luego trasladarlo a su propia cama cuando esté dormido, es mejor poner al niño a dormir en su propia cama y quedarse con él hasta que se duerma, al menos durante los primeros días.

Entonces, ¿hay que dormir juntos o no? Hay muchos factores a tener en cuenta en su decisión, como la disposición de su casa, el grado de cansancio, si está amamantando y, por supuesto, sus creencias y deseos personales.

¡Como siempre, lo mejor es seguir tu instinto de madre y hacer lo que creas que es mejor para el bebé y para ti, sin olvidar tener en cuenta las normas básicas de seguridad para que el colecho sea una gran experiencia y facilite el sueño a todos!

Riesgos del colecho

El colecho puede ser peligroso para el bebé si duerme en la misma cama que sus padres. El principal riesgo es que uno de los miembros de la pareja, estando profundamente dormido, asfixie al bebé. Este riesgo aumenta si se duerme demasiado, se toman medicamentos (como pastillas para dormir) o se bebe alcohol. También existe el riesgo de caerse de la cama.

Para evitar estos riesgos, algunos estudios recomiendan encarecidamente no dormir en la misma cama que el recién nacido, para evitar cualquier riesgo de accidente o muerte súbita del lactante. Por ejemplo, un estudio publicado en la revista Pediatrics descubrió que el 69% de los bebés que murieron por muerte súbita (SIDS) dormían en la misma cama que un adulto en el momento de la muerte.

El estudio se basó en estadísticas públicas recopiladas en 24 estados de EE.UU. entre 2004 y 2012, y en él participaron 8.207 muertes inexplicables.

Los científicos explican que los resultados difieren según la edad de los bebés:

El 73,8% de los bebés menores de tres meses que sufrieron el SMSL dormían juntos;
El 58,9% de los niños de 4 a 12 meses dormían juntos.
En el caso de las víctimas mayores, el SMSL afectó principalmente a los niños que dormían boca abajo, con una manta u objetos en la cama (como animales de peluche). Además, una cama de adulto no es adecuada para un recién nacido. Las mantas, almohadas o edredones también pueden obstruir las vías respiratorias del niño e impedirle respirar.

También se han identificado otros riesgos asociados al colecho en la cama de los padres
Por ejemplo, la hipertermia. Este aumento de la temperatura de un niño pequeño que duerme junto a sus padres, bajo su manta -con un body, un pijama y un saco de dormir- conlleva un importante riesgo de muerte.

La OMS ha publicado un folleto en el que se explican los riesgos y las condiciones de seguridad del colecho. Este documento indica, en particular, que el colecho puede tolerarse en determinadas situaciones cuando la madre está amamantando. De hecho, en este caso, cuando la madre no está agotada, puede dormir junto a su hijo mirando hacia él.

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